Nº ISSN 0719-7535 Universidad de Playa Ancha.
Nº3 Mayo 2017
Teatro Comunitario: un abismo ético en la práctica teatral profesional
Mg. Macarena Andrews.
Páginas: 42-59

Resumen

Este artículo explora la definición y práctica del teatro comunitario en tensión con el término reconocido en los estudios teatrales de “teatro aplicado”; a partir de la residencia artística de la dramaturga y directora británica Rachel Jury en el proyecto de investigación Experimentación metodológica para la creación de un curso en la línea de Teatro Comunitario desarrollado en la Escuela de Teatro de la Pontificia Universidad Católica de Chile y en el colegio Luis Arrieta Cañas en Peñalolén durante el año 2015. La práctica de teatro comunitario latinoamericano ha asentado sus raíces en los márgenes de la escena oficial desde los años ´60, siempre abordando la creación artística como un medio para educar y empoderar comunidades ante la desigualdad y la violencia. Estar conscientes que los miembros de un proyecto de teatro comunitario son primero miembros de una comunidad generalmente forzada a ver, y prevenidos de decir o hacer en el lugar específico en que viven; abre atractivas interrogantes dramatúrgicas y éticas, donde los actores/participantes son esencialmente espectadores del dispositivo de transformación social y en consecuencia, su sola presencia cuestiona la potencial emancipación que podría producir el modelo.

Abstract

This paper explores the definition of community theatre and its practice, challenging the acknowledged notion of “applied theatre” in Theatre Studies; based upon the British playwright and director Rachel Jury’s artistic residency in the research project Methodological laboratory to create a course in Theatre Community developed in the Theatre School of Catholic University of Chile and in Luis Arrieta Cañas School in Peñalolén during 2015. Latin-American Theatre Community practice has been rooted in the borders of official professional practice since the 60’s. It has always approached the artistic creation as means to educate and empower communities facing inequality and violence. Being aware members in a community theatre project are first, a community usually forced to see, and prevented from saying or doing in the specific place where they live; opens interesting dramaturgical and ethical inquiries, where actors/participants are essentially spectators in the social transformation devise, and in consequence, their sole presence questions any possible emancipation which the model could produce.